El envero ha llegado a su fin. Ese instante mágico en el que las uvas cambian de vestido, se ablandan y empiezan a concentrar la esencia de lo que será nuestra próxima añada, deja paso al momento más decisivo del año. Tras semanas de inspecciones a pie de campo, pisando terruño y midiendo cada parámetro, en Bodegas El Hacedor damos oficialmente el pistoletazo de salida a la vendimia 2026.
Entramos en la fase más delicada del calendario agrícola. El viñedo detiene su crecimiento vegetal para volcar toda su energía en la uva: la acumulación de azúcares, la bajada de la acidez málica y la creación de esos precursores aromáticos que definirán la personalidad de nuestros vinos.
Milímetros, analíticas y el punto exacto de corte
Determinar el día y la hora exacta de la recogida es un arte impulsado por la ciencia. En estos días, el trabajo en el viñedo y el laboratorio se vuelve milimétrico:
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Control analítico diario: Intensificamos los muestreos en cada parcela para evaluar el equilibrio perfecto entre la madurez glucométrica (el grado alcohólico probable) y la madurez fenólica (la calidad de los taninos y antocianos en hollejos y pepitas).
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Engranaje logístico: Ajustamos las mesas de selección, calibramos la maquinaria en bodega y coordinamos a nuestras cuadrillas. La rapidez y el mimo desde la cepa hasta la tolva son clave para preservar la frescura intacta del fruto.
Las claves de la añada 2026
Esta campaña se presenta con un perfil de alta precisión técnica, donde el trabajo riguroso que hemos realizado en el suelo y la cubierta vegetal para gestionar el estrés hídrico del verano da sus frutos:
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Sanidad impecable: La ausencia de lluvias persistentes a finales de agosto ha blindado las uvas contra enfermedades fúngicas. La fruta entra en bodega limpia, sana y con una calidad excepcional.
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Maduración equilibrada: Las madrugadas frescas de las últimas semanas han ralentizado la acumulación drástica de azúcares, permitiendo que la madurez fenólica camine de la mano de la alcohólica.
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Recogida por fases: Marcamos los tiempos con calma. Comenzamos la vendimia de forma gradual por las variedades más tempranas para preservar una acidez viva y natural, desplazándonos progresivamente hacia las parcelas tintas y las zonas de mayor altitud.
Se avecinan semanas intensas de trabajo de sol a sol, de decisiones rápidas en el campo y de noches de actividad en bodega. Todo con un único objetivo: embotellar la máxima expresión de nuestro terruño en esta añada 2026.
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