Para Bodegas el Hacedor, donde el vino es fruto de la paciencia y el temple, el maridaje con la gastronomía de Semana Santa debe huir de lo artificioso. Buscamos platos que, como vuestros vinos en la barrica, necesiten tiempo y respeto por el producto.
Aquí tienes los platos más emblemáticos y cómo dialogan con la personalidad de vuestros vinos de la Ribera del Duero:
1. El Bacalao (En todas sus formas)
Es el rey indiscutible de la vigilia. Su salinidad y textura carnosa requieren un vino que limpie el paladar pero que tenga cuerpo.
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Bacalao al pil-pil o con tomate: La untuosidad de la gelatina del bacalao o la acidez del tomate maridan a la perfección con un Ribera joven o un Roble de El Hacedor. Su frescura corta la grasa del aceite y equilibra el conjunto.
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Bacalao a la importancia: Al llevar un rebozado y un guiso más trabado, un Godello aportará esa estructura de madera que sostiene el sabor del plato sin solaparlo.
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2. El Potaje de Vigilia
Garbanzos, espinacas y bacalao. Es un plato contundente, de cuchara, con muchos matices de tierra y legumbre.
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Maridaje: Aquí necesitamos un vino con «temple». Un Crianza de Bodegas el Hacedor es el compañero ideal. Sus notas de fruta negra madura y sus toques especiados complementan la profundidad del guiso y la mineralidad de las espinacas.
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3. Las Patatas a la Importancia
Un plato humilde, castellano y profundamente solemne. El secreto está en el reposo del caldo y la suavidad de la patata rebozada.
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Maridaje: Un vino que no sea excesivamente tánico. Un Roble con unos meses de barrica aporta la alegría frutal necesaria para un plato que es pura calidez de hogar.
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4. El Lechazo Asado (Domingo de Resurrección)
Aunque durante la semana se guarda vigilia, el Domingo de Resurrección es el momento del gran banquete castellano.
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Maridaje: Aquí es donde un El Hacedor brilla con toda su solemnidad. La grasa del cordero lechal y la piel crujiente necesitan los taninos pulidos y la elegancia de un vino que ha sabido esperar años en la oscuridad de la bodega. Es la unión de dos iconos de la meseta.
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5. La Torrija (El toque maestro)
El postre por excelencia. Pan, leche (o vino), miel y canela. Es dulce, denso y aromático.
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Maridaje: Aunque parezca arriesgado, una torrija bien caramelizada con un tinto de autor es una experiencia sublime. Los toques de vainilla y tostados de la barrica de roble de El Hacedor se abrazan a la canela y al azúcar tostado de la torrija, creando un final de comida casi místico.
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«En Bodegas el Hacedor creemos que cada plato tiene su tiempo y cada vino su momento. Esta Semana Santa, deja que el reposo de nuestras barricas sea el mejor condimento para tus recetas de siempre.»